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A Félix Rodríguez de la Fuente le gustaría saber que todavía hoy "los lobos, si se tiene suerte, pueden verse merodear a lo lejos rondando por los senderos de los ciervos y los caminos de los hombres."
Me impresionó ayer observar las raíces desnudas de los alisos y los avellanos a la orilla del río, descubiertas por la riada.
Mónica Fernández-Aceytuno
Así quedaron los rododendros tras el paso de Nemo en Newton, Massachusetts.
Así están ahora mismo los caballos, de pie, dormidos bajo el frío y la lluvia que gotea de las hojas del roble que les resguarda mientras sueñan.