Cuando mi hijo Guillermo tenía caballos, dos de los cuales nacieron en casa, había que comprarles de vez en cuando una piedra de sal.
MF-A
MF-A
8:34 Nace en la hierba del camino de entrada a mi casa, y anteayer no estaba.
Crece de la noche a la mañana y ya es grande y cóncava como una mano que guarda la lluvia.
****
NULL