GOLONDRINAS

ARISTÓTELES Y LAS GOLONDRINAS

Las golondrinas se recogen al atardecer en los dormideros de los cañaverales y por ello, según el profesor Purroy, se dice que Aristóteles creyó que hibernaban en el fango de las lagunas.

Incluso se llegó a pedir en el siglo XVI a los pescadores que, si encontraban a las golondrinas unidas por el pico y las patas y las alas, por favor las devolvieran al agua. De nada le sirvió a Belon adelantarse en ese siglo a su tiempo, y observar que cuando había golondrinas en Francia, no las había en África, y al revés. Incluso Linneo, ya en el XVIII, sostiene que las golondrinas hibernan en los tejados.

Menos mal que Buffon demostró con sus experimentos, antes de llegar al XIX, que estas aves no aguantan el frío; si bien es cierto que, a la vez, siguió para sus observaciones un plan natural semejante al de Aristóteles. Aun así, quisiera pedirle a Valentín García Yebra que nos traduzca del griego lo que escribe Aristóteles de las golondrinas, según Marcuello al menos en el capítulo trece del libro quinto de la “Historia de los animales”, no vaya a ser que lo de la hibernación en la laguna sea un cuento sin autor que haya volado muy lejos.

Claro que, para recorridos, el de la mirada: lo que viera Aristóteles hace veintitrés siglos, lo puedo ver yo, o quien quiera, esta tarde: las golondrinas volar sobre el agua de la laguna.

Mónica Fernández-Aceytuno

ABC, 28-6-2004

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