Me quedé sorprendida el otro día al comprobar que igual que no desaparecen las huellas de una garza en su escaparate de agua, así se conserva el rastro del arenícola cuando sube la marea.
En la imagen, los ovillos de arena de su rastro con una suerte de embudo que es el que indica que el Arenicola marina está justo debajo en su galería con forma de “U” bajo la arena y el agua.
Buen domingo,
Mónica
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12:08 del Lunes 29 de Diciembre de 2008
Se diría que tenía cuatro alas, en vez
de dos, este charrán común, que grabé el sábado desde el muelle. Se ve en leer más.
Parece que están ya criando en Madrid.
RM
Mi suegro recuerda que se les llamaba lirios a unos ratones claros y grandes que se escondían en los muros de piedra del lavadero.
MF-A
Mónica Fernández-Aceytuno