Desde hace años las montañas del Pirineo, y en concreto las del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, han sido unos escenarios que he visitado en las distintas estaciones del año.
Por Juan Manuel Borrero.
Por Juan Manuel Borrero.
El dicho cobra fuerza ante esta brutal agresión a la naturaleza y a la sensibilidad. Amores de “humanos” que matan lo que no hace sino proporcionar placer, armonía, equilibrio, sombra fresca en verano, compañía en la ruidosa ciudad.
Pero eso es lo de menos, se trata de dejar huella del paso del “Homo…¿sapiens?”
¡Qué pena!
Saludos,
Tatiana.