La primavera ha venido. Ya está en plena floración, espléndida por cierto, el cercis que mi hijo Pedro plantó hace casi cuarenta años. Ya sabes que se llama el árbol del amor por sus hojas acorazonadas y por la extraordinaria capacidad que tiene para echar yemas de flor hasta en la madera de su tronco. Otros nombres, como el de árbol de Judas (segun la leyenda fue el elegido por el apóstol infiel para ahorcarse), me gustan menos y no concibo que en aquella primavera de hace dos mil y pico de años un suicida eligiera un árbol tan florido para colgarse.
Un abrazo. Joaquín
Este artículo lo ha escrito
Post relacionados
8:25
Langosta Canaria fotografíada por Cristóbal Richart, submarinista de Buceo la Restinga, que nos escribe desde El Hierro su crónica del día:
Dieciséis puntos he contado en sus alas.
Mónica Fernández-Aceytuno
16:56 Rías de Vigo y Pontevedra vistas desde el cielo y fotografíadas por un lector.
Joaquín