8:23 Los robles americanos, que tienen las hojas más grandes que las del roble carvallo, se doblan tanto con el peso del agua de la lluvia, que el árbol se vuelve rojo, como si hubiera llegado el otoño...
Crónica y foto de Tatiana
El dicho cobra fuerza ante esta brutal agresión a la naturaleza y a la sensibilidad. Amores de “humanos” que matan lo que no hace sino proporcionar placer, armonía, equilibrio, sombra fresca en verano, compañía en la ruidosa ciudad.
Pero eso es lo de menos, se trata de dejar huella del paso del “Homo…¿sapiens?”
¡Qué pena!
Saludos,
Tatiana.
