Los 15 ó 20 litros de agua que cayeron a mediados de septiembre y las benignas temperaturas posteriores han favorecido la germinación de los granos que la cosechadora dejó escapar. Las ricias de los cereales de invierno saben que son extemporáneas y que su vida va a ser muy efímera pero se dan mucha prisa en terminar su ciclo vegetativo antes de que lleguen los fríos. No les va a dar tiempo pero hacen lo que pueden, lo que llevan escrito de forma inmutable en su código genético. Las espigas de triticale, un híbrido de trigo y centeno, están ya cerniendo con apenas un par de meses de vida. En la espiga de la izquierda se pueden ver claramente sus estambres.
Me gusta más el término “ventureiras” que se emplea en Galicia para denominar a estas plantas. Aparte de nacer a la aventura son unas auténticas aventureras.
Un abrazo. Joaquín
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9:02
Querida Mónica: el día de ayer fue una sorpresa encontrarme con dos especies de aves que vienen en primavera desde África, donde han pasado el invierno.
Estoy viendo ahora mismo, buceando con las cámaras, a un pez que tiene dos bandas negras
Joaquín