Tenían las pacas en común las semillas de algunas flores, las caléndulas que acababan germinando cuando deshacían la paca los caballos y les caía la lluvia encima.
Mónica Fernández-Aceytuno
Mónica Fernández-Aceytuno
Y escribe el lector:
“Distraído con la búsqueda de árboles singulares, no me había dado cuenta de que en mi calle ya habían florecido las acacias, que todavía conservan las legumbres del año pasado.
De niño, en Madrid, donde hasta mayo no florecen, a sus flores las llamábamos ‘panyquesillo’. Nos gustaba su saborcillo dulce.”
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