LA LEYENDA DE LA TÓRTOLA TURCA Y SU PROPAGACIÓN EN CÁCERES,por Antonio Morcuende Bachiller.
Recuerdo que en mi niñez, durante la década de los cuarenta, me regalaron una pareja de tórtolas turcas o “malditas del 18” (Streptopelia decaocto)

LA LEYENDA DE LA TÓRTOLA TURCA Y SU PROPAGACIÓN EN CÁCERES,por Antonio Morcuende Bachiller.
Recuerdo que en mi niñez, durante la década de los cuarenta, me regalaron una pareja de tórtolas turcas o “malditas del 18” (Streptopelia decaocto)

“La denominación específica de esta tórtola, proviene del sonido de su arrullo, que se asemeja a la pronunciación en griego del número 18, de donde le viene el nombre específico decaocto, de deca = diez y octo = ocho, así que 10+8=18.”

Antonio Morcuende Bachiller

AUTOR DE LA ILUSTRACIÓN: Antonio Morcuende Bachiller.

LA LEYENDA DE LA TÓRTOLA TURCA Y SU PROPAGACIÓN EN CÁCERES

Recuerdo que en mi niñez, durante la década de los cuarenta, me regalaron una pareja de tórtolas turcas o “malditas del 18” (Streptopelia decaocto) para que tuviese crías con ellas, las cuales sólo las tuve pocos días debido a que comían mucho y había que dejar el pienso para los animales domésticos; eran años de escasez y no se podían tener muchos caprichos.

Cuando me las vio Doña Isabel, maestra de origen hebreo, dotada de una gran cultura y casada con un militar de Villanueva de la Vera, me explicó que a todas las especies de seres vivos conocidas, aparte de su nombre común o vernáculo de cada lugar, se les asigna otro científico para ser nombradas igual en todo el mundo. Me explicó que la denominación específica de esta tórtola, proviene del sonido de su arrullo, que se asemeja a la pronunciación en griego del número 18, de donde le viene el nombre específico decaocto, de deca = diez y octo = ocho, así que 10+8=18.

También me contó que había una leyenda de cuando Jesús iba fatigado portando la cruz, un soldado romano se apiadó de él y quiso comprarle un cuenco de leche que valía 18 monedas; el soldado sólo tenía 17 y por más que rogó a la vieja vendedora, ésta se obcecó repitiendo 18 y no se lo quiso vender; según la leyenda, al morir Jesús, la vendedora de leche se transformó en una de estas tórtolas turcas y de ahí viene la maldición…

A pesar de criar en cautividad en los países europeos, hasta mediado del siglo pasado no comenzó a extenderse libremente por Europa. En España se la ve por primera vez en 1960 y desde entonces se ha ido extendiéndose por toda nuestra Península. Entre los miles de datos agrofenológicos que tengo anotados de la provincia de Cáceres y ser colaborador fenológico desde hace muchos años del anterior Instituto Nacional de Meteorología, registré por primera vez en libertad a este ave en 1992, en las inmediaciones de un almacén de maíz de Coria, al año siguiente en Aldeanueva del Camino, en 1994 en Almaraz, en 1995 en Cáceres y así sucesivamente ha ido colonizando en poco tiempo la provincia y Extremadura.

Esta foránea y sedentaria tórtola, generalmente habita en lugares antropófilos: poblaciones, parques, jardines, cebaderos de animales, tinados y en todos aquellos lugares que pueda comer granos o piensos de los animales. Si no la falta comida, puede realizar varias nidadas durante el año; su proliferación está desplazando a la tórtola nativa o común (S. turtur) que es más bravía y migratoria y de la que cada año nos visitan menos. Para colmo, la caza de la foránea está prohibida en Extremadura, mientas que la común está autorizada. Bajo mi humilde opinión, debería ser a la inversa, autorizar cazar a la “maldita del dieciocho” que ya se la está considerando plaga en Extremadura y proteger a la común que va en camino de extinguirse si no se ponen medios.

Antonio Morcuende Bachiller

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