Dos meses antes que el año pasado he podido fotografiar a esta gran oruga, la larva de Acherontia atropos. Está alimentándose de las hojas de un plantón de dos años de olivo picual. A pesar de la gran cantidad de hojas que una de estas orugas puede llegar a comer, hay tan pocas que los daños que causan son prácticamente inapreciables. Si su barra libre está situada en un olivo muy jóven, como es el caso del de la foto, podrían llegar a defoliarlo pero su instinto les hace cambiar de huésped para no quedar expuestos a la vista de sus enemigos.
Un abrazo. Joaquín
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12:25
Buenos días. Por fin ha salido el sol y voy al mar, pero antes dejo aquí lo último que ha llegado de Jerónimo, esta vez sobre el verdecillo.
Te mando una foto de esta maravillosa flor tan poco querida por nadie, me fascina su olor, sobreviviendo en tanta aridez.
Gonzalo del Río
La niebla, espesísima, apenas nos dejaba ver la punta de nuestras botas.
Joaquín