PRIMAVERA EN ENERO

LA PRIMAVERA LLEGA EN ENERO

No sé cómo era esta tierra cuando la primavera no llegaba en enero; no lo sabré nunca: está llena de árboles fuera de lugar, fuera de tiempo, y de los que dice don José Corral que se les oye cuando medran.

Uno es la mimosa –”Acacia dealbata”- que no gusta a los paisanos gallegos: porque brota de raíz una y otra vez, porque se ha asilvestrado, porque cuando arraiga no hay quien pueda con ella, porque no vale para madera.

Florece en estos momentos en Galicia y, en unos días, desde el aire, se verán encendidos todos los amarillos de la mimosa gracias a los estambres de su flor, que van del color crema al dorado.

La flor del eucalipto es más curiosa. Nace estos días en el encuentro de una hoja con la rama y tiene una especie de urna cónica, durísima, con tapadera. Al abrirse la flor, salta la tapa y muestra centenares de estambres de largos filamentos que, de lejos, parecen pétalos blancos. Un eucalipto –”Eucaliptus globulus”- puede rebasar los cien metros de altura, y desde las ramas caen las urnas cónicas que huelen a esencia, como las hojas y los tallos.

Mimosas y eucaliptos proceden del otro lado del mundo, donde ahora empieza el verano. Han cambiado este paisaje, y yo no sabré nunca cómo era aquí el invierno: a Galicia la primavera llega en enero.

Mónica Fernández-Aceytuno

Cambio 16, Enero 1995

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