8:50 Buenos y lluviosos días. No ha dejado de llover desde que escribí aquí la última vez, y empiezan a formarse charcos en los caminos de barro, justo en las hondonadas que dejan los tractores a su paso y donde nacen los renacuajos...
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Yo tenía unos jardineros a los que para ser perfectos sólo les faltaba ser enterradores.
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Yo tenía unos jardineros a los que para ser perfectos sólo les faltaba ser enterradores.
Sigue AQUÍ donde hablo de la tarabilla que estaba hace un momento, a falta de sol, sobre el cable de la luz.
Feliz tarde,
Mónica Fernández-Aceytuno
P.S. No se pierdan la carta de hoy de Jerónimo, en el TABLÓN DE LOS LECTORES, donde nos habla de la paloma torcaz y de cómo una vez vió a una cigüeña llevando en vuelo una sábana.

Yo tenía unos jardineros a los que para ser perfectos sólo les faltaba ser enterradores.