Así están las prímulas silvestres en el suelo del bosque más umbrío, y también en vertical, plenamente florecidas. Eran recomendadas por Santa Hildegarda como remedio contra la melancolía.
Mónica Fernández-Aceytuno
Mónica Fernández-Aceytuno

“Hola, estimada Mónica:
Si te acuerdas, te comenté que me iba a escapar por tres semanas a Tanzania. Ya estoy de vuelta