He hecho esta foto hace solo unos días en el lago Der, al norte de Francia, donde las grullas pasan durante la migración.
Alain Balthazard
Alain Balthazard
Y continua el lector:
“Separé ese algo del ramón de olivo que lo cubría y me encontré una preciosa oruga de la esfinge de la calavera, también llamada esfinge de la muerte (Acherontia atropos). Nunca las había visto en época tan tardía. Quizás la bonanza de este otoño haya influído.
Mi cámara no es muy buena y las fotos que le adjunto no dan una idea cabal de la belleza de esta oruga. Puede observarse que su colorido es similar al de su huésped, el olivo en este caso. Presentaba unos reflejos azulados que no se aprecian en la fotografía. La comparación con mi tijera de podar da idea de su gran tamaño.
La llevé al cortijo y en un poyete la fotografié nuevamente. Después, con una velocidad inusitada, fue en busca de suelo de tierra donde me figuro se habrá enterrado para crisalidar.
El adulto de esta oruga, con el dibujo de una calavera en su torax, es una mariposa que siempre me resultó repulsiva. Su nombre específico hace referencia a la más jóven de las parcas, Atropos, la hilandera encargada de cortar el hilo de la vida, es decir, de provocar la muerte. Casualmente estamos en el mes de los difuntos.
Saludos cordiales.”
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