Es tan grande la avutarda, el ave tarda, el ave torpe, que puede llegar a pesar quince kilos, y le da tanto la vuelta a las alas mientras echa hacia atrás el cuello que parece, de lejos, una gran bola de plumas blancas.
Al caer el día, ascienden los hilos igual que si fueran agarrados a un globo que hubiera perdido un niño.
Mónica Fernández-Aceytuno
Al caer el día, ascienden los hilos igual que si fueran agarrados a un globo que hubiera perdido un niño. Como si tuviera el aire montes puestos en vertical, se ve a la hebra ondeando, brillando como la plata, al trasluz dorado de la tarde…Leer más hoy sábado en el ABC de papel.
Buen día,
Mónica
FOTO: Hilos de la Virgen por la mañana, antes de despegar (Octubre de 2013)
AUTORA:Mónica Fernández-Aceytuno
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Mónica Fernández-Aceytuno