Estoy seguro que hay sonidos placenteros no lo dudo. Voy caminando del revés como lo hace cualquier río pero este es el TEA buscando el MIÑO y tan pegajoso que cuando llega, cada gota es un abrazo de alegría para ir juntos al mar. Voy buscando su nacimiento y en recovecos a izquierda y derecha en la sombría también camina ella “la babosa negra” porque también les gusta ese clima como a mí. Y es verdad que no hay ruidos solo sonidos: el rumor de su agua que corre desesperada, el canto de un carbonero, “xoxoví, xoxoví” y las hojas cuando el viento las mueve. Despacito voy a ver dónde nace sí y ni tan siquiera me doy cuenta que es cuesta arriba.
Juan Barba Vidal
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