arracimar.

Unir formando un racimo.

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No soy yo la que habla de la “habara” -la avutarda- de las tierras cubiertas con gramíneas. Ni del avestruz, o de las tórtolas, tan abundantes que, a las horas de calor sofocante se arraciman bajo la sombra de una “talha”, un árbol que crece en el Sáhara inclinado por la acción del viento dominante norte-sur. Con su madera los saharauis hacen enseres y aperos de labranza, y también la utilizan para leña, y para la sombra y el descanso que comparten con las tórtolas.

Mónica Fernández-Aceytuno

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