Me llevé una grata sorpresa la última vez que fui a la farmacia habitual de mi barrio, porque habían adornado la entrada con macetas de flores de un colorido atractivo.
José Manuel
José Manuel
Esto lo que se puede encontrar en cualquier playa: las cáscaras vacías de los huevos de las rayas.
A estos huevos, se les llama, quízás porque tienen el tamaño de uno de esos monederos que llevaban las señoras, muy agarrados, a la compra, “monederos de sirena”, pero también así, con esta forma, son los huevos de algunos tiburones ovíparos.
Es curioso, porque el tacto y el color es idéntico al de las alas, los élitros de algunos escarabajos, y las volutas del final de sus extremos, a los zarcillos de una enredadera, en esta ocasión para agarrarse a las algas, entre ellas la Posidonia cuyos rizomas también llegan ahora a la playa.