Con esta preciosa fotografía de tres pardelas cenicientas Calonectris diomedea cuyo autor es Beneharo Rodríguez,
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17:06 Se aprecia pinchando sobre la fotografía, el cuello largo que a veces asoma sin el cuerpo. Y si el cormorán posado sobre la roca, con las alas abiertas o cerradas, parece una estatua de piedra; en el agua recobra la vida, y mira a un lado y a otro continuamente, como si temiera que alguien lo estuviera vigilando.
Y después de hacer este movimiento durante un par de minutos, de pronto da un salto, igual que si fuera a nadar a mariposa, y se sumerge.
Dicen los submarinistas que a veces se llevan unos sustos tremendos cuando un cormorán entra como una flecha en el agua junto a ellos.
Desde arriba lo que se ve es ésto: un ave de pico largo, apuntando un poco hacia arriba, y los ojos, tan de lejos, que no se aprecia que son los ojos del cuervo de mar de un verde esmeralda.
Y ahora, para terminar,dentro de un minuto, saliendo de aquí, en la fotografía de más abajo en la portada, el cormorán el vuelo.
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