Y los tres, sin dejar de escucharle, acomodaron sus posturas seguros de que estaban a punto de oír la historia mas fabulosa jamás contada.
Manu
Manu
Y espigan tanto que suelen buscar para ellos algún soporte los paisanos, en ocasiones una rama cortada, y otros, como en este caso, el árbol entero, un manzano al que también se ha enredado una parra, con las hojas ya de otoño.
Es triste y alegre al mismo tiempo, ver las flores desmayadas, sobre el hombro del árbol que las sostiene, antes de caer sobre las tumbas el día más triste del año.
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