9:57 En el suelo, bajo las encinas, justo donde termina su copa, como si necesitaran a la vez luz y a la vez sombra por el moviento en vaivén de sus ramas, crecen las estrellas de la tierra.
Niebla, sueño del agua.
Ayer entró la niebla por la ría como si el océano se estuviera incendiando, con la misma parsimonia del humo blanco que dan las ramas verdes cuando se queman.
Todavía hoy, seguimos envueltos en ella, como si el día no se hubiera ya despertado.
Niebla, sueño del agua.
Buen día,
Mónica
En vista de lo cual, no salimos al mar y nos quedamos a comer en el puerto con los silenciosos marineros, y la gente de puerto.
