11:19 Qué vergüenza, escribir tan tarde, pero al menos he dormido y me he recuperado y, por vez primera, escribo desde mi despacho que trato de calentar, no a lo César González Ruano, con una estufa, sino con la calefacción y con el sol que entra
El suelo de esta dehesa es pura piedra. Y muy caliza.
El suelo de esta dehesa es pura piedra. Y muy caliza. Huele divinamente pues hay, como en todos los terrenos poco fértiles, gran cantidad de labiadas. Ahora, cuando ya se vislumbra el fin del invierno, el colorido es variadísimo. Para dar fe te adjunto las fotos de unos iris que, literalmente, han nacido de las piedras.
Un abrazo. Joaquín
