11:19 Qué vergüenza, escribir tan tarde, pero al menos he dormido y me he recuperado y, por vez primera, escribo desde mi despacho que trato de calentar, no a lo César González Ruano, con una estufa, sino con la calefacción y con el sol que entra
Olivar
Voy recolectando las palabras que me encuentro por el camino y ésta es la última que me ha llamado la atención: olivado, para referirse a la tarea de limpieza de las encinas en una dehesa y que proviene de la semejanza con el trabajo que se realiza en la copa de los olivos.
Y entonces me he tropezado con otro vocablo, enfaldar, que es hacer de la copa una falda, cortando las ramas más bajas, a la manera en la que las vacas y los cérvidos dejan las encinas como si fueran miriñaques de una menina de Velázquez.
Buen día,
Mónica

las Ordenanzas del concejo de Baños de la Encina (Jaén), de 1742, con toda sensatez, ordenaban que las ramas de los chaparros se cortasen dejando “olivados y apostados los pies más principales de ellas”. Por cierto, utiliza el curioso término “matocadas” para referirse a las matas.
Saludos cordiales, Ángel Aponte.
@delavidaantigua
http://retablodelavidaantigua.blogspot.com.es/2014/11/lobos-chozos-y-corrales.html