zifio.

zifio.

m. Cetáceo con dientes de las profundidades marinas. Con unas 20 especies descritas son poco conocidos al ser visibles en superficie sólo el 8% de su tiempo.

📷 Zifio de Cuvier / Doctora Natacha Aguilar de Soto

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LOS ZIFIOS

por Natacha Aguilar de Soto

Imagina que has de bucear un kilómetro hacia fríos y oscuros abismos submarinos para cazar a tus presas, aguantando la respiración y soportando una presión de 100 kilos por cada centímetro cuadrado de tu cuerpo. Imagina que tardas una hora en encontrar las presas suficientes para mantenerte: unas treinta por inmersión. Imagina por tanto que acometes las proezas de buceo de un cachalote de 14-60 toneladas con un cuerpito de una a tres. Si haces todo esto, bienvenido, eres un miembro de la familia Ziphiidae, y probablemente tienes un cuerpo exquisitamente adaptado a llegar al límite de tus capacidades fisiológicas, lo que te puede hacer vulnerable a estímulos si te hacen cambiar el comportamiento que te permite estos profundos excesos.

Durante mucho tiempo los zifios, unas 20 especies de cetáceos con dientes (suborden Odontocetos), se creyeron casi mudos, hasta que los empezamos a grabar con equipos capaces de detectar ultrasonidos. Contradictoriamente, los zifios se han convertido en un emblema del impacto de la contaminación acústica en los océanos, pues tienden a varar en masa en coincidencia con maniobras navales que utilizan sonares de alta intensidad o explosiones submarinas. Estas mortandades se han dado en Canarias en varias ocasiones, y en otros lugares como Bahamas, Grecia, Japón…, y se ha encontrado un patrón de lesiones internas, con hemorragias múltiples, común en los animales varados examinados (Univ. Las Palmas de Gran Canaria). También se han encontrado zifios varados en coincidencia con prospecciones sísmicas (de investigación geológica, utilizadas mayoritariamente para buscar depósitos de hidrocarburos en el fondo marino), que utilizan cañones de aire comprimido para emitir los sonidos más potentes (junto a las explosiones) que producimos los humanos en el mar. Aunque no se han podido realizar análisis patológicos que puedan confirmar si existe una relación causa-efecto entre los zifios varados y las prospecciones sísmicas, si se han realizado en otros habitantes de las profundidades: los calamares gigantes, que vararon en masa en la costa Cantábrica tras unas prospecciones sísmicas en 2002, con daños en los tejidos internos (análisis por el CSIC de Vigo).

Algunas especies de zifios aún son de los mamíferos más desconocidos del planeta; tanto, que de una especie de mayor tamaño que un elefante (Mesoplodon traversii) se conoce únicamente que vive en el Pacífico Sur, porque se han encontrado huesos en Chile y en Nueva Zelanda. Sin embargo, otras especies han sido muy estudiadas recientemente, como el zifio de Blainville y el de Cuvier (en la foto). En la Universidad de La Laguna (Tenerife) hicimos un convenio con el Instituto Oceanográfico Woods Hole (Massachussets) para poner instrumentos adheridos con ventosas a estos animales. Descubrimos así sus increíbles patrones de buceo (son visibles en superficie tan solo un 8% de su tiempo, llegan a profundidades de hasta 2km durante buceos de hasta 1,5 horas) y los sonidos ultrasónicos que emiten: chasquidos muy característicos que permitirán aplicar medidas de mitigación de impacto de actividades que pueden causar mortandades, buscando a los zifios acústicamente antes de plantear cualquier actividad en un área determinada.

También se han descubierto poblaciones residentes de zifios, que han permitido evaluar el tamaño de las poblaciones locales. Aunque aún queda mucho por hacer (por ejemplo, no sabemos si los zifios de una isla muestran completa fidelidad territorial o se mueven por todo el archipiélago) ya sabemos que en una de las Canarias la población es de unos 100 ejemplares. Esto significa que si la mortandad de 14 que se dio en Fuerteventura y Lanzarote, en 2002, hubiera ocurrido aquí, habría eliminado directamente a alrededor de un 14% de la población. Estos datos nos indican que las poblaciones de zifios pueden ser vulnerables, y por tanto es importante aplicar el principio de precaución. Es loable por tanto que el Ministerio de Defensa haya declarado una moratoria al uso de sonares militares a 50 millas náuticas de Canarias, que debería ahora, que contamos con más datos, extenderse para cubrir el banco de la Concepción, a unos 150 km al noreste de Lanzarote, zona que parece albergar una concentración importante de zifios.

Las profundidades marinas están aún llenas de misterios y algunas especies de aves y mamíferos marinos realizan cada día el viaje entre la superficie, que conocemos tan solo en parte, y los enigmas que nos quedan por descubrir en lo hondo. Estos animales transportan energía y materia en la capa de agua, realizando una función ecológica importante. Viven normalmente fuera de nuestra vista, pero también es su mundo.

Dra. Natacha Aguilar de Soto

Directora Línea de Investigación de Cetáceos

Grupo Investigación BIOECOMAC

Dpto. Biología Animal

Universidad de La Laguna (ULL)

Tenerife, Islas Canarias

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