Es el segundo contacto que tengo con esta especie en la isla y la observación anterior fue en el mismo lugar exacto dos años antes.
Javier
Javier
Y escribe el lector:
“En Santander llaman “maetas” a las fresas silvestres que crecen en los bordes de los prados, cerca de los arbustos y árboles. Son frutos muy pequeños, ácidos pero sabrosos, y estos días están empezando a madurar. Son muy pequeñas y difíciles de ver por estar colgando debajo de las hojas, por lo que hay que tener cuidado de no pisarlas.”
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