Ayer por la mañana, cuando por aquí estaba empezando la famosa ciclogénesis explosiva, me dí un paseo por la solana de una dehesa de la Sierra Sur sevillana. Estaba al asocaire y apenas se notaba el viento. Me acompañaba mi nieta Reyes que aparece en la foto entre preciosas matas de romero. Hemos batido este invierno todos los registros de lluvia y lo que nos ha “entorpecío” en las actividades agrícolas ha favorecido a las dehesas. Los romeros han florecido en su tiempo y presentan este magnífico aspecto. Como es natural, ni Reyes ni yo nos hemos resistido a cumplir fielmente con el viejo refrán andaluz: “El que vea un romero y lo deje, del mal que le venga no se queje”.
Un abrazo. Joaquín.
Este artículo lo ha escrito
Post relacionados
Contemplamos cómo la luz de la tarde entra por el arco de piedra volcánica. Sus matojos de
Coral Negro le dan un aspecto, no sé, mágico.
Cristóbal
10:35
Esta magnífica fotografía, se corresponde con el encuentro ayer de una lectora con la mayor mariposa nocturna europea, el Gran Pavón de Noche (Saturnia pyri).
Hola Mónica. Soy Daniel, maestro y miembro de la SVO (Sociedad Valenciana de Ornitología). Conocí tu página precisamente a través de miembros de