Primero un milano real, y después dos cuervos, acosan a una gran águila real que vuela llevando una liebre en las garras.

Censo de otoño en las hoces del Riaza

Primero un milano real, y después dos cuervos, acosan a una gran águila real que vuela llevando una liebre en las garras. Después de un rato, el águila deja caer la liebre. El milano la recoge del suelo y se eleva como puede con ella, y casi a la vez aparece en escena una segunda águila real (un ejemplar muy joven, posiblemente del año). El milano suelta la liebre. El águila joven la recoge de tierra, y se aleja con la presa.

Poco antes habíamos visto un buitre negro junto a varios buitres leonados. Un rato después, apareció un azor, y luego un gavilán. Los seis observadores (Rubén Arrabal, Elías Gomis, Raúl González, Alfonso Lario, Juan José Molina, y el autor de estas líneas), venidos desde distintas provincias a estas tierras salvajes situadas entre Segovia y Burgos, formamos parte del equipo de cerca de sesenta naturalistas que acaba de terminar, en el Refugio de Rapaces de Montejo y su entorno, el XXVII censo de otoño, organizado por el Fondo para el Refugio y coordinado por Juan Prieto Martín.

La generosidad de los participantes había permitido dar una alegría a un pastor de cabras, Cándido Calleja, quien lamentaba que los buitres hambrientos llegaron a introducirse dos veces dentro del corral (lo que nunca le había ocurrido en todos los años anteriores), y le habían estropeado el tejado de la tenada. La Junta de Castilla y León no se había hecho cargo de los gastos de la reparación, diciendo al parecer que no había presupuesto para esas actuaciones. En la reunión previa al censo de otoño, celebrada el 14 de noviembre de 2009 en el local amablemente prestado por la Asociación Cultural “Nuevo Horizonte” de Villaverde de Montejo, organizamos una colecta para ayudar en el arreglo del tejado a este pastor; con quien mantengo contacto desde que 33 años antes, en el otoño de 1976, le envié una carta (ADENA también lo hizo) agradeciéndole el generoso transporte de cinco cabras, que se le habían muerto, hasta el comedero de buitres del Refugio.

Cristina Prieto Mercader, de la Plataforma “Salvemos los buitres”, que había venido desde Gerona para participar en el censo de otoño por primera vez, destacaba el ambiente tan especial que se vive en Montejo, que le recordaba el entusiasmo transmitido por Rodríguez de la Fuente. Emilia Sánchez y José Ignacio Gallo, que acudieron desde Bilbao a la charla del viernes anterior al censo, indicaron algo de esta unión en el libro de firmas del guarda Hoticiano. El trabajo riguroso, metódico y desinteresado, con la colaboración de muchísimos naturalistas durante décadas, ha hecho posible un prolongado seguimiento que, como bien señalaban Alfredo Ortega y Susana Casado en un reciente libro, “no ofrece parangón posible entre los espacios protegidos de nuestro país” (1).

Los censos de nidos y pollos de buitres y alimoches y otras aves, en las hoces del Riaza, comenzaron en 1975, tras la creación del Refugio de Rapaces (2). Ya vamos quedando muy pocos, de los naturalistas que vivimos en 1974 la gestación de ese increíble proyecto; tan original que no había precedentes en España, y que ha inspirado después otros muchos espacios protegidos (3).

Esos censos, en la temporada de cría, consiguieron, en pocos años, amplia cobertura y extraordinaria precisión. Sin embargo, el cálculo del número de individuos planteaba otros interrogantes. Los censos de otoño fueron idea de un matemático, mi buen amigo el profesor José María Martínez Mediano. En octubre de 1983, visitando el Refugio, le comenté la cifra, de probablemente más de 330 buitres y quizás incluso varias docenas más, publicada en “Ardeola” (4) y en “Quercus” (5), después de cotejar muchísimos datos; cifra que coincidía bastante con la estimación, de unos 350 ejemplares, realizada por el guarda Hoticiano Hernando Iglesias, sin tantos cálculos pero con su sorprendente buen tino habitual.

José María quedó sorprendido ante la cantidad de buitres que observamos ese día en distintas zonas del Refugio, lo que le hacía pensar que su número total debía ser bastante superior. Nos encontramos con otro amigo, el biólogo José Velasco Cabas, veterano naturalista “montejano”, quien consideraba que la cifra real debía corresponder a la publicada.

Ante aquella discusión sobre el número de buitres, José María dijo: “Pues se pone un tío enfrente de cada peña, todos a la misma hora, y se cuentan.” José Velasco y yo comentamos: “¿Sabes que podríamos hacerlo? En un amanecer.”

Contábamos ya con un magnífico equipo de naturalistas enamorados de esas tierras (los “montejanos”), muchos de los cuales habían estudiado y defendido la fauna a costa de verdaderos sacrificios personales; sacrificios a menudo anónimos, sin los cuales el Refugio no habría podido mantenerse. Años antes, en 1980, había surgido el Fondo para el Refugio, con objeto de enfrentarnos a un problema tan grave que parecía irresoluble; y que, contra todo pronóstico, habíamos conseguido superar (6).

La propuesta de contar los buitres de aquella forma generó una gran expectación. A mediados del mes siguiente (noviembre de 1983), varias docenas de ornitólogos, buenos conocedores de aquellos roquedos, registramos simultáneamente, entre el amanecer de un domingo y el anochecer anterior, un total de 361 buitres leonados; y un año después (noviembre de 1984), contamos 364 ejemplares (7, 8).

Así comenzaron los censos de otoño, realizados desde entonces en las mismas fechas, sin interrupción alguna (ni por lluvias, nevadas, viento, frío…). Cada año cubrimos un área extensa, del nordeste de Segovia y el sur de Burgos; donde no sólo registramos los buitres y otras aves que han pernoctado en cada roquedo (y en ciertos árboles también), y obtenemos datos sobre su edad y sus desplazamientos, sino que también conseguimos amplia información sobre casi todas las especies de aves presentes allí en esas fechas, y sobre los restantes vertebrados, etc. Coordiné estas operaciones durante los primeros años, y después ha sido el biólogo Juan Prieto quien lo ha hecho (y muy bien). Cada participante realiza un informe escrito; la revisión de todos ellos, que lleva varios meses, permite elaborar cada temporada el informe final (de 122 páginas, en el caso del último [9]).

En las hoces del Riaza, más de 580 naturalistas, procedentes de casi toda España (y algunos de Portugal, Chile y Méjico), han participado en los censos de otoño, hasta 2009 inclusive. A nadie se le paga nada; bien al contrario, cada uno corre con sus propios gastos; además, los participantes suelen comprar publicaciones sobre el Refugio (incluyendo las Hojas Informativas, disponibles también en www.naturalicante.com), y con frecuencia se han organizado colectas para contribuir a distintas actuaciones del Fondo o de otras asociaciones conservacionistas. En 2008, por ejemplo, ayudamos al Colectivo Azálvaro, de Segovia, en su proyecto “Vultur Voltoya” de rehabilitación de comederos o muladares para buitres en el sur provincial.

Debe destacarse la amable colaboración de las asociaciones culturales de distintos pueblos, que han cedido generosamente sus locales para las reuniones. Es justo agradecer también todas las facilidades ofrecidas por pastores y bastantes otros lugareños, por distintos ayuntamientos, por los guardas de ambos Refugios y las entidades que los administran (la Confederación Hidrográfica del Duero, y WWF España), y por muchas personas vinculadas a la zona.

El censo de otoño, que ha movido muchas ilusiones (10, 11), suele tener amplia repercusión en la radio y en la Prensa (sobre todo en los periódicos de Segovia y de Burgos, donde algunos años ha sido noticia de portada y en ocasiones le han dedicado páginas enteras; pero también en otros medios, desde “La Vanguardia” de Barcelona hasta el “Boletín Oficial de las Juntas Generales de Vizcaya”, por ejemplo). También ha aparecido en revistas especializadas (incluyendo gran parte de las españolas, desde “Quercus” o “Panda” hasta “Guardabosques”, “La Garcilla”, o “Argutorio”; y algunas extranjeras, desde el “British Birds” de Inglaterra hasta el “Vulture News” de Sudáfrica); en distintos libros (11, 12, 13, 14, 15, 16); en la televisión, desde los “Telediarios” de la primera y segunda cadena de Televisión Española (que lo han recogido varias veces, para toda España) hasta las cadenas locales, e incluyendo el maravilloso programa de Te

levisión Española titulado “El guardián de Montejo” (emitido tres veces, en homenaje al guarda Hoticiano); en múltiples páginas web, revistas o diarios digitales, foros, y más sitios de Internet; y en otros medios de comunicación, además de los congresos y las conferencias donde se ha comentado. Como novedad, en 2009, el equipo de Naturalicante consiguió poner en su página web un primer avance (de los resultados del censo de otoño) el mismo domingo 15 de noviembre, desde el pueblo segoviano de Cedillo de la Torre, justo después de la Asamblea General del Fondo que celebramos esa tarde allí, tras el censo.

Los censos de otoño han inspirado otros muchos trabajos en España. Entre ellos, el censo otoñal de las hoces segovianas del Duratón que se desarrolló a la vez durante varios años, coordinado primero por Félix Martínez Olivas y después por el Grupo Athene, y que permitía contar simultáneamente los buitres de las dos grandes colonias segovianas, entre más de 150 ornitólogos (17). También, los censos invernales del buitre leonado en la Comunidad de Madrid (18, 19, 20), el censo nacional del aguilucho lagunero invernante (21, 22), o el reciente censo invernal andaluz del buitre leonado (23). A propósito de este último, en el I Encuentro Nacional sobre Manejo de Rapaces Carroñeras y Gestión de Muladares, organizado en 2008 por la Asociación Caralluma en Caravaca de la Cruz (Murcia), los representantes de la Junta de Andalucía añadieron que “en ningún sitio se hace mejor que en el Refugio de Montejo, el censo otoñal”.

Por otra parte, estos trabajos han permitido organizar emotivos homenajes a distintas personas que entregaron noblemente al Refugio, o a la defensa de la vida salvaje, gran parte de sus vidas; incluidos los octogenarios Hoticiano Hernando y Daniel Magnenat, Jesús Hernando y los restantes guardas de ambos Refugios, y el inolvidable David Gómez, entre otros. Recuerdo también, con especial cariño, el bonito libro colectivo “Y cuando hagamos la reserva de los buitres…”, que muchos amigos me regalaron en 2007 (puede verse en www.naturalicante.com), y que tantos ánimos infundió para hacer posibles las III Jornadas sobre Buitres.

Los resultados de los distintos tipos de censos realizados en las hoces del Riaza (los censos de otoño, los de parejas -reproductoras o no-, y los de nidos con éxito en la cría), guardan una estrecha relación numérica, que deduje por lógica hace algún tiempo, y que se ha cumplido todos los años (24). Lo cual también confirma, una vez más, que dichos censos, de diferentes autores, están bien hechos.

La mencionada relación, que permite acotar el número de parejas reproductoras del año siguiente conociendo los datos del censo de otoño, hace especialmente preocupantes los resultados de 2009. Como cifra provisional, hemos registrado al menos 651 buitres leonados, frente a 753 el año anterior. El máximo se alcanzó en 2004, con 1.117 buitres, poco antes de la declaración del Parque Natural. Desde entonces, se ha perdido en cinco años más de las dos quintas partes de la población. Los datos de 2009 son los más bajos de los 15 últimos años, confirmando las alarmas que ya se publicaron en su día (25, 26, 27). En este sentido, parece útil recordar la nota “No se puede seguir así”, firmada conjuntamente por 26 asociaciones naturalistas (25 de España y una de Francia) en la primavera de este año (ver Quercus 280, pág. 59, y la Circular 7 del Fondo).

Estos avisos deberían tenerse en cuenta. No olvidemos que, cuando se publicó el primer censo nacional del buitre leonado de 1979, la zona del Refugio de Montejo era una de las pocas donde se daban datos concretos de aumento reciente (4), sin duda por ser una de las más estudiadas, ya que después se vio que la recuperación de los buitres era mucho más general. Ahora podría estar ocurriendo al revés, al menos en buena parte del norte y este de España, tal como sugieren los datos presentados en las jornadas o congresos antes mencionados (26, 27), y son muchas las advertencias ya aparecidas sobre el tema (28, 29).

A propósito de publicaciones, justo antes del censo de otoño presentamos nuestro libro colectivo “La Leyenda de las cárcavas” (11) (ver Quercus 278, pág. 73; Panda 107, pág. 46), durante una charla sobre los últimos trabajos realizados allí (el Refugio ha aparecido ya en 46 congresos científicos, 17 de ellos internacionales, y en 3.314 publicaciones de todo tipo). Esta charla tuvo lugar en el Ayuntamiento de Montejo de la Vega, que también colaboró con el recuento prestando amablemente sus locales. En ésa y en otras conferencias quedó clara la labor esencial desempeñada por el guarda de WWF España en el Refugio, Jesús Hernando Iglesias, que además hace posible el mantenimiento del comedero de buitres, y es buen amigo de los naturalistas enamorados de esas tierras todavía hermosas.

En la reunión previa al censo ponemos todos los relojes a la misma hora; y durante la tarde del sábado y la mañana del domingo, a menudo ha sido posible calcular la velocidad media a la que se han desplazado algunas aves, desde un buitre negro hasta un bando de grajillas, que han recorrido buena parte del cañón y han sido seguidos por los observadores situados en distintos puestos. El margen de error es difícil de precisar; pero resulta notable que las velocidades medias obtenidas, para los desplazamientos de aves tan viajeras como los ánades azulones o los cormoranes grandes, son parecidas a las velocidades medidas con radar para estas mismas especies, en sus viajes migratorios, por la Estación Ornitológica Suiza (9, 30); lo cual sugiere que estos vuelos rutinarios probablemente se realizan con frecuencia a una velocidad media no muy distinta de la utilizada en la migración, tal como ya se había indicado hace tiempo para el caso de los patos (31).

Este año, justo después del censo de otoño, recibimos la noticia de que el Procurador del Común (de Castilla y León) ha abierto un nuevo expediente, relativo al parque natural, a raíz de la queja que el Fondo presentó en noviembre; pues habían transcurrido más de tres meses sin recibir respuesta, de la Consejería de Medio Ambiente, a la solicitud de revisión de oficio del programa de uso público del parque. Es llamativo que la Junta tampoco hizo caso ninguno al informe del Defensor del Pueblo, que nos daba asimismo la razón, y al que ni siquiera contestaron (a cuatro requerimientos oficiales, y pese a la obligación legal de hacerlo, según dicho Defensor nos comunicó).

Por otro lado, durante la Asamblea General del Fondo para el Refugio, hablamos también de las posibles IV Jornadas sobre Buitres; que, si se consiguen, tendrán lugar en julio de 2010.

Aún faltan largos meses de trabajo hasta revisar los informes de todos los participantes en el último censo de otoño, y terminar el informe final. Es un capítulo más, en la historia real e increíble del Refugio; una historia tan larga y tan hermosa, con tantas personas y trabajos y vivencias detrás, que ya no pueden borrarla, aunque parezcan intentarlo algunos de los que más agradecidos deberían estar. El Refugio ha movido voluntades e ilusiones, a menudo hasta extremos sorprendentes. Ante las nuevas amenazas, debemos seguir esforzándonos para que esas tierras, sobrevoladas diariamente por centenares de buitres, mantengan su espíritu indómito y salvaje, con la fauna y la belleza que merecen.

Dr. Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo

Presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza

(1) Casado Campos, S.; y Ortega Sirvent, A. (2009). Espacios Naturales de Castilla y León. Las Guías del Duero. El Mundo de Castilla y León, y Junta de Castilla y León. Biblioteca La Posada. 351 pp.

(2) Fernández y Fernández-Arroyo, F. J. (1976). Sobre el Refugio de Rapaces de Montejo. ADENA, 12: 17-22.

(3) Xarxa de Custòdia del Territori (2006). Custodia del territorio en la práctica. / Manual de introducción a una nueva estrategia participativa de conservación de la naturaleza y el paisaje. Fundació Territori i Paisatge. Caixa Catalunya. 76 pp.

(4) Fernández y Fernández-Arroyo, F. J. (1981). Resumen del censo de Buitres Leonados (Gyps fulvus) en el Refugio de Rapaces de Montejo y en sus inmediaciones. Ardeola, 26-27: 249-250.

(5) Fernández y Fernández-Arroyo, F. J. (1983). Apuntes sobre el Refugio de Rapaces de Montejo. Quercus, 9: 19-20.

(6) Fernández y Fernández-Arroyo, F. J. (2007). Censando y protegiendo buitres. Págs. 126-133 en: Gómez Samitier, D. y 91 colaboradores. Uñas de cristal. Ed. Prames. Zaragoza. 352 pp.

(7) Martínez Olivas, F. & Cobo Anula, J. (1993). Gestión actual de ADENA/WWF España en el Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega (Segovia). Alytes, 6: 507-521.

(8) Fernández y Fernández-Arroyo, F. J. (1999). Vulture populations in the Montejo Raptor Refuge, Spain. Vulture News, 40: 3-19.

(9) Prieto Martín, J. (coord.); Armendáriz Sanz, J. L.; y Fernández y Fernández-Arroyo, F. J. (2009). Informe final del XXVI Censo de vertebrados realizado los días 8 y 9 de noviembre de 2008, en las Hoces del río Riaza (Refugios de Rapaces de Montejo y de Linares del Arroyo, resto del Parque Natural, e inmediaciones) y en peñas y barrancos próximos. 122 págs. (Disponible también en www.naturalicante.com).

(10) Degollada Soler, A.; y Pérez de las Heras, M. (1987). Relato de un censo. Panda, 18: 14-16.

(11) Nava Rueda, J. L. (2008) (ed.). La leyenda de las cárcavas. / Crónicas de naturalistas españoles en el Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega (Segovia). (Textos de 18 autores). Universa Terra Ediciones. Salamanca. 252 páginas.

(12) Viada Sauceda, C. (ed.) (1998). Áreas importantes para las Aves en España. 2ª edición revisada y ampliada. Monografía Nº 5. SEO/BirdLife. Madrid. 398 págs.

(13) Cobo Anula, J.; y Suárez Arangüena, L. (2001). Guía de Campo del Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega de la Serrezuela (Segovia). WWF/Adena y Caja Segovia. Ed. Isaac Vega. 221 págs.

(14) Sanz-Zuasti, J. & Velasco Tejada, T. (2005). Guía de las Aves de Castilla y León. Nueva edición revisada y ampliada. Náyade Editorial. Medina del Campo (Valladolid). 408 págs.

(15) Sanz-Zuasti, J. ; Arranz Sanz, J. Á.; y Molina García, I. (2004). La Red de Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de Castilla y León. (Fotografía: Carlos Sánchez). Junta de Castilla y León, Consejería de Medio Ambiente. Ed. Náyade. Madrid. 383 págs.

(16) Fernández y Fernández-Arroyo, F. J. (1996). Sobre los censos realizados en el Refugio de Rapaces de Montejo (1975-1994). Págs. 317-321 en: Muntaner, J. & Mayol, J. (eds.). Biología y Conservación de las Rapaces Mediterráneas, 1994. Monografías, nº 4. SEO/BirdLife. Madrid. 488 pp.

(17) Fernández y Fernández-Arroyo, F. J. (1993). Grandes concentraciones de buitres leonados en el Refugio de Rapaces de Montejo. CODA, 21: 6-8.

(18) Traverso Martínez, J. M. (coord.) (2002). Censos invernales de Buitre Leonado (Gyps fulvus) en la Comunidad de Madrid. Años 2000 y 2001. Págs. 108-113 en: Bermejo, A.; De la Puente, J.; y Seoane, J. (eds.). Anuario Ornitológico de Madrid 2001. SEO-Monticola. Madrid. 224 pp.

(19) Traverso Martínez, J. M. (coord.) (2005). Censo de la población nidificante (año 2004) e invernante (años 2002 y 2004) del Buitre Leonado (Gyps fulvus) en la Comunidad de Madrid. Págs. 142-151 en: De la Puente, J.; Pérez-Tris, J.; Bermejo, A.; y Juan, M. (eds.). Anuario Ornitológico de Madrid 2004. SEO-Monticola. Madrid. 256 pp.

(20) López Septiem, J. A. Dormideros invernales de Buitre Leonado (Gyps fulvus) en La Pedriza del Manzanares (Madrid). Págs. 76-79 en: De la Puente, J.; Pérez-Tris, J.; Juan, M.; y Bermejo, A. (eds.). Anuario Ornitológico de Madrid 2006. SEO-Monticola. Madrid. 192 pp.

(21) Martínez Olivas, F.; Jubete Tazo, F.; y Ortega Sirvent, A. (1993). En España cría medio millar de parejas de aguilucho lagunero. Quercus, 84: 8-11.

(22) Martínez Olivas, F.; Ortega Sirvent, A.; y Jubete Tazo, F. (1996). Situación actual del aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) en España. Reproducción e invernada. Págs. 451-458 en: Muntaner, J. & Mayol, J. (eds.). Biología y Conservación de las Rapaces Mediterráneas, 1994. Monografías, nº 4. SEO/BirdLife. Madrid. 488 pp.

(23) Garrido López, J. R. y otros (2008). Seguimiento de la población de Buitre Leonado (Gyps fulvus) en Andalucía. (EGMASA y Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía). Pág. 22 en: I Encuentro Nacional sobre Manejo de Rapaces Necrófagas y Gestión de Muladares. Programa y resúmenes de comunicaciones. Caralluma. Caravaca de la Cruz (Murcia). 28 pp.

(24) Fernández y Fernández-Arroyo, F. J. (2009). Hoja Informativa sobre el Refugio de Rapaces de Montejo, Nº 33. Editada por el autor. Madrid. 460 págs.

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