Lo que más ha llamado nuestra atención, han sido el espino albar y el rosal silvestre cargados de frutos.
Pilar López
Pilar López
Justo tras el rayo de una tímida tormenta, he venido a darme cuenta de que los fringílidos, entre los que había jilgueros, se ponen mirando al viento sobre las ramas, desafiando, en su pequeñez, al temporal que a rachas llega.
En invierno el campo duerme y sueñan las chimeneas.
Buen sábado,
Mónica
Mónica Fernández-Aceytuno