En una de esas sale a nadar de una manera extraña, sin despegarse del todo del fondo, tocando constantemente con las aletas de delante la lava herreña.
Cristo
Cristo
Cuando tomamos garbanzos jamás pensamos en la pequeñez de la flor blanca de donde sale, en la gracia con la que están divididas las hojas que lo alimentan, en que, como la perla en la ostra, no suele haber más que un garbanzo por fruto.
Mónica Fernández-Aceytuno
ABC, viernes 6-7-2012
MF-A