LLUEVEN CENICIENTAS
CAMBIO 16, PRIMER ARTÍCULO PUBLICADO EN CAMBIO 16 EN NOVIEMBRE DE 1994
CAMBIO 16, PRIMER ARTÍCULO PUBLICADO EN CAMBIO 16 EN NOVIEMBRE DE 1994
LAS VARAS
Las varas, que nacen a su aire, desde la cepa del árbol cortada a matarrasa, y se abren y se separan las unas de las otras para señalar, a falta de tronco y de ramas, las puntos cardinales del universo.
Aquí y allí se podaban ayer las varas, con la luna decreciente, para que la savia no tenga pleamares. Y al ir uniéndose en haces sobre la yerba, se veían mejor sus colores, el dorado, ese dorado casi insultante que tienen las mimbreras, o el rojo profundo de vino de las varas que se escamondan al tilo, para que medre hacia arriba. Es ahora que se cortan, cuando se aprecia lo recta y lo hueca que es la vara del saúco, con la que se podría ver el mundo, o canalizar la luz del sol, esa fuente desbordada de los días.
Y hasta en el más tormentoso y oscuro sarmiento, que es una vara que aún siendo nueva siempre parece que tiene siglos, resulta que en su corte se esconde también ese círculo verde y claro que encierra la primavera toda. Cualquier vara, clavada en la tierra, trataría de ser a partir de mañana lo que no ha sido: cepa, árbol, rama que da flores y da frutos.
A la puerta de las casas, al sol dulce del invierno, se juntan hoy las varas, doradas, rojas, oscuras, antes de ser fuego, cesta de las patatas, o fusta para que una niña guíe al ganado.
Mónica Fernández-Aceytuno
ABC, 27-1-2003
Fondo de Artículos
de la Naturaleza de
www.aceytuno.com