11:52h Esta vez no ha sido la luz, sino el teléfono, que se ha llenado de agua. Son las cosas que pasan cuando se vive en el campo. Se empapa la tierra, se va la luz, se llena de agua la línea telefónica.
A Félix Rodríguez de la Fuente le gustaría saber que todavía hoy “los lobos, si se tiene suerte, pueden verse merodear a lo lejos rondando por los senderos de los ciervos y los caminos de los hombres.”
A Félix Rodríguez de la Fuente le gustaría saber que todavía hoy “los lobos, si se tiene suerte, pueden verse merodear a lo lejos rondando por los senderos de los ciervos y los caminos de los hombres.”
Tal y como nos contó hace unas semanas, desde la Sierra de la Culebra, Vicente:
“Por aquí ha nevado, ha llovido y el campo está repleto de agua. Los cauces de ríos y arroyos están rebosantes de aguas furiosas y murmullos cristalinos.
En el horizonte se divisan las cumbres nevadas de las montañas y por el cielo cabalgan nubes grises soltando chaparrones que, cuando se abren, provocan el despliegue del arco iris. Hace frío y en algunos momentos sólo apetece sentarse a la lumbre y asar castañas.
Los lobos, si se tiene suerte, pueden verse merodear a lo lejos rondando por los senderos de los ciervos y los caminos de los hombres, rebuscando alguna presa debilitada por el frío.
En fin es el invierno, a veces triste, pero siempre sorprendente.”
Un saludo de Vicente Matellán
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FOTO: Lobo salvaje en la Sierra de la Culebra
(Zamora)
AUTOR: Vicente Matellán
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MIRA EN VIDEO PINCHANDO AQUÍ A UN GRUPO FAMILIAR DE LOBOS SALVAJES GRABADO POR VICENTE y el artículo EL LOBO PATERNAL.
