Hormigas voladoras

Hormigas voladoras

Ayer estaba recogiendo la cocina y mirando a la vez por la ventana, ya que hice el fregadero, a propósito, delante del valle para tener, al mismo tiempo, agua y paisaje.

Y aunque no veo igual que antes de lejos, si pude vislumbrar que la hierba brillaba de una manera muy especial, como si tuviera agua en el día soleado, pero no toda la hierba, sino una suerte de redondel, del tamaño de una alcantarilla, quizás un poco menos, y justo allí, la hierba hacía brillos irisados.

Me extrañó tanto el fenómeno, que no toda la hierba brillara, sino solo ese trocito redondo justo, como un sol caído sobre el pasto, que dejé lo que estaba haciendo para ir a verlo de cerca cuando me encuentro que el brillo que veía de lejos era el del sol, sí, pero reflejado en las alas de cientos, miles de hormigas voladoras, que empezaron a encaramarse por mis brazos.

La calidad del video colgado en mi twitter no refleja lo que estoy contando, pero sí da testimonio de lo que pensé en ese momento: va a llover, y así han anunciado que sucederá quizás a última hora de esta tarde.

¿Cómo una hormiga bajo la tierra sabe lo que sucederá en el cielo?

Un fuerte abrazo para todos y, como suelo hacer, os dejo un artículo de mi hemeroteca a propósito de las hormigas voladoras,

Mónica

LAS HORMIGAS VOLADORAS

Por las hormigas voladoras se notó el pasado jueves, quince de julio, la llegada de la canícula, ese periodo del año en el que el calor es más fuerte.

Salieron todas a volar con los últimos rayos del día, los rayos que refrescan el campo. El sol caía despacio, sin ganas, como si estuviera también el sol un poco harto de su propio día y de su propio calor, mientras algunas hormigas aterrizaban sobre el pelo o los hombros o las manos de los que paseaban. Mirando atentamente el suelo, se notaba que estaba todo el asfalto lleno de hormigas negras y voladoras, con unas alas por las que se transparentaba el gris de la carretera. Caminaban con prisa, como si el asfalto les quemara, pero a la vez se veía que lo que buscaban era ese calor del camino. Probablemente, conservaba a esa hora la carretera la misma temperatura que las animó a abandonar la frescura del hormiguero, y que yo siempre imagino como algo parecido a esa fresca oscuridad que tienen las porterías de las casas antiguas durante la canícula.

Las hormigas voladoras más grandes, son las hormigas princesa, y las más pequeñas, son los machos, que mueren tras el vuelo nupcial. Fue una pena que murieran creyendo que la tierra estaba toda asfaltada.

Mónica Fernández-Aceytuno
ABC, 19-7-2004
aceytuno.com

Lavadero delante de la ventana de la cocina / Aceytuno

Lavadero delante de la ventana de la cocina / Aceytuno

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