boj.

m. Puede referirse a Buxus sempervirens, Buxus balearica o Euonymus europaeus.

Cuando el boj no está amarrado, como una cometa a la
mano de un niño, en los jardines, donde se poda el boj
de todas las formas posibles, haciendo setos, bolas del
mundo, laberintos, y lo encontramos en el monte, a veces
cerca de una fuente, con los robles y las hayas, o formando
un bosque de bojes, que hasta su nombre en plural
suena distinto, como si nombrara a otro árbol; es cuando
se bifurcan sus ramas recias hacia el cielo como los regatos
de agua por el suelo, tan divididas como raíces, de
tal manera que desde abajo, incluso en el día más azul
y despejado, todo es oscuridad y sombra bajo sus hojas
lustrosas verde oscuro, y al mirar hacia arriba, vemos a
nuestra estrella, que es el Sol, hecha trizas, la Vía Láctea
en pleno día; su luz en pedazos, bajo el boj, en un millón
de estrellas.

Mónica Fernández-Aceytuno
“EL VIAJE DEL AGUA”
FUNDACIÓN AQUAE

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