Olas

Olas

Estuvimos el sábado viendo las olas en Doniños, también en San Jorge, donde el agua volaba desde las crestas hacia atrás, como las crines de un caballo blanco al galopar, cuando alcanzaba la costa.

Me pregunto si esta agua que parece querer regresar de nuevo hacia al océano como si, en el último momento, ayudada por el viento que sopla desde la tierra, quisiera dar la vuelta, recibe algún nombre.

A la que impacta sobre la costa haciendo una nube de agua de mar, según nos ha contado Juan Sebastián Rey, se le llama salsero. ¡Mil gracias Juan!

Y a la que se extienden sobre la orilla haciendo arcos: rebalaje. ¡Gracias José María!

Es un espectáculo que no me cansa, las olas en invierno, al que siempre que puedo me acerco de lejos.

He encontrado varios artículos que escribí sobre las olas en diferentes ocasiones, y que hoy os dejo aquí, por si os apetece leerlos o releerlos.

Saludos y buena semana,

Mónica

La orilla escribe los renglones torcidos del mar. Pero como la vida tiene una naturaleza artística, en vez de hacer quiebros, hace ondas como de encaje de Camariñas. Lo que más me duele de volver a Madrid, es dejar esta costa, ahora en invierno porque, ya lo escribió H.D. Thoreau en Walden: “Mientras tenga la amistad de las estaciones, nada hará de la vida una carga para mí”; y es el invierno la estación con la que mejor me llevo ahora. Entiendo que se pierda la vida por mirar esas olas que son olas de mar de fondo como si un gigante anduviera sacudiendo la alfombra de agua que es el océano. Son esas olas inocentes y temibles por las que la mar pasa de arbolada, a mar enorme. También grandes como arbustos son los gaviones que visitan ahora la costa, procedentes de Groenlandia, de pico rosado, gaviones hiperbóreos –Larus hyperboreus– , enormes y blancos como las olas en invierno.

Mónica Fernández-Aceytuno
ABC, sábado 11-01-2014

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Hoy había olas de diez metros que subían por el monte como caballos blancos, y un mar de fondo que mareaba con sólo mirar los botes en el puerto. Los barcos son peces que los marineros agarran con cabos para que no se vayan.

Mónica Fernández-Aceytuno
ABC, 16-2-2011

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Cuando la mar tiene olas de dieciséis metros recibe el nombre de «mar enorme» según la escala de Douglas.

Y ahí termina Douglas su escala, pues estaríamos en alturas de ola más propias de un maremoto, que son las que hemos tenido esta semana en el Cantábrico y en el Atlántico por una borrasca de Groenlandia que vino empujando a las olas. Porque hay olas que pueden formarse en otros lugares y acabar tan alejadas que hay veces que el cielo está despejado y el viento en calma, y a la vez un mar de fondo con olas que vienen desde muy lejos para alcanzar la costa y romperse.
Con un mar enorme, la visibilidad es casi nula y la atmósfera se carga tanto de humedad que cuesta respirar. Se miden estas olas con balizas, y los marineros con palabras que funcionan como el látigo del domador que, si bien no quitan el miedo, al menos alejan a las fieras porque, aunque las olas no se vayan, siempre es un consuelo poder nombrarlas, fuerte marejada, mar gruesa, mar muy gruesa, arbolada, montañosa, enorme, según se va rezando.

Este movimiento del mar, es el arado de primavera de los mares, que suele coincidir con los equinoccios en los que no solo se iguala la duración de los días y de las noches en todo el mundo, sino que se diría que también quieren igualarse todos los mares, y hay mareas de equinoccio tan vivas que en la bajamar se ven por unas horas al aire algas y erizos y esponjas que no se descubren el resto del año.

Al desaparecer estas olas, quedó en la arena del bajío ese rastro que recuerda a los relieves vegetales, y en las aceras la huella del agua, del mar diciendo que él es el dueño del mundo.

Mónica Fernández-Aceytuno
ABC, 14-3-2008

Olas de San Jorge con el rebufo de las olas en la cresta justo al alcanzar la costa / Aceytuno

Olas de San Jorge con el rebufo del agua en la cresta justo al alcanzar la costa / Aceytuno

Olas de San Jorge / Aceytuno

Olas de San Jorge / Aceytuno

Olas en Doniños / Aceytuno

Olas en Doniños / Aceytuno

Olas de Doniños el 19-12-2015 / Aceytno

Olas de Doniños el 19-12-2015 / Aceytno

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Olas en San Jorge con las gaviotas refugiadas en el acantilado / Aceytuno

Olas en San Jorge con las gaviotas refugiadas en el acantilado / Aceytuno

Olas y dunas en San Jorge

Playa de San Jorge / Aceytuno

Playa de San Jorge / Aceytuno

Olas de arena en Doniños / Aceytuno

Olas de arena en Doniños / Aceytuno

Paseando contra el viento por Doniños / B.S.

Paseando contra el viento por Doniños / B.S.

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Hay 2 comentarios para este artículo
  1. Rafael en 10:46 am

    La verdad es que yo creo que no es “salseiro” sino salgueiro. Parece que la toponimia de alguna punta e islas en Galicia, donde rompen las olas produciendo esas crines de agua al viento, asi lo confirman, pero no estoy completamente seguro de ello. Mi padre aprendio a nadar en Doniños y a base de superar las olas nadaba encorvado y buceando en superficie como los delfines. Su bisabuelo materno y un bisabuelo de mi madre eran de allí.

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