La fotografía que ven está realizada en el Valle de Matamoros, donde es frecuente este arbusto, podemos deducir que estas plantas que ahora crecen de manera silvestre,

La fotografía que ven está realizada en el Valle de Matamoros, donde es frecuente este arbusto, podemos deducir que estas plantas que ahora crecen de manera silvestre,

La fotografía que ven está realizada en el Valle de Matamoros, donde es frecuente este arbusto, podemos deducir que estas plantas que ahora crecen de manera silvestre, son procedentes de aquellas que se cultivaban hace doscientos o trescientos años por la zona.

Juan Carlos Delgado Expósito

EL ZUMAQUE: LA PLANTA DE LAS TENERIAS

El zumaque es un arbusto de entre uno y tres metros de altura, su nombre científico Rhus coriaria, el nombre de coriaria deriva del latín corium, que quiere decir algo así como piel, cuero, y hace alusión a las propiedades astringentes de esta planta, que se ha empleado desde antiguo para curtir las pieles, de ahí que sea llamada la planta de las tenerías, que es el taller donde se curten las mencionadas pieles.

Ya los egipcios y los griegos la utilizaban para tal fin; en la Edad Media los árabes también la utilizaban en Palestina para curtir los famosos cueros de Morocco y Cordoban.

Aquí en la Sierra Suroeste de la Baja Extremadura, en tierras de Jerez de los caballeros, Valle de Sta Ana, Valle de Matamoros o Salvaleón, también se utilizaban antaño estas plantas, así aparece en el Real Interrogatorio de la Audiencia del año 1791, que dice lo siguiente al respecto: (Se transcribe tal y como aparece)

Jerez de los Caballeros

XXXV. Las cosechas son de trigo, centeno, cevada, abena, abas(…) zumaque…

Salvaleón

XXXV….y cosechas también de zumaque que podra ascender anualmente a cien arrobas, se vende en la ciudad de Xerez de los Cavalleros y villa de Zafra en que ay teneria, a precio cada arroba de tres reales…

La fotografía que ven está realizada en el Valle de Matamoros, donde es frecuente este arbusto, podemos deducir que estas plantas que ahora crecen de manera silvestre, son procedentes de aquellas que se cultivaban hace doscientos o trescientos años por la zona. Estas que yo observo hoy se encuentran en este valle junto a pequeños bosquetes de castaños, que ya están tirando abajo sus erizos y aunque son castañas muy pequeñas y que se pelan bastante mal, los paisanos que pasan las recogen para probarlas, yo no voy a ser menos y también me zampo alguna,”pá probarlas y mata la jambre”. Mientras se oyen los petirrojos y las currucas entre la espesura y un milano real planea pausadamente por la zona, en esta mañana tranquila y soleada de este mes de octubre. Los olivos cercanos también están cargados de pequeñas aceitunas. Hace calor, mucha calor. En los últimos días, sin embargo, han caído en la zona en torno a los cincuenta litros de agua por metro cuadrado, no está nada mal, pero se necesita más agua, bastante más agua.

Juan Carlos Delgado Expósito

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