PULGÓN DE LA VID

OTOÑO ADELANTADO

A primera hora de la mañana de ayer, hacía fresco en Jaca. La niebla no bajó de la montaña, ni hizo subir a los animales a las cumbres, como cada vez que hay inversión térmica; ayer no sucedió nada especial, sólo había urracas, esos córvidos blancos y negros, picoteando manzanas rojas.

Las urracas estropean las manzanas desde el principio, desde que nacen de las flores, y dejan una mancha oscura que va madurando con la fruta. Así funcionan a veces las plagas: debilitan al árbol, o a la planta, pero no matan del todo; para vivir les hace falta que sigan viviendo. El profesor Balcells, doctor en biología, hizo su tesis sobre un coleóptero, un pulgón de la vid del género Halteria, diminuto, pero con unas patas de un fémur y un músculo tan desarrollados que salta de una hoja a otra; y al que se refirió Alfonso X el sabio cuando aludió a la langosta que persigue el pan, y al pulgón que interfiere el vino.

Mirando los árboles y los viñedos, parece que hubiera llegado el otoño, pero es la sequía, o alguna plaga que, como una urraca, no consigue matar del todo la belleza.

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