LA VOZ MÁS ANTIGUA

SE OYE LA VOZ MÁS ANTIGUA

La noche tiene sonidos que se respiran.

Desde hace varios días hay una nota en el aire, la primera nota pura de la Tierra: un pitido dulce, repetido, y que recuerda al que emite el monitor que registra la corriente del corazón humano en una habitación callada.

Según Carlos de Hita, técnico en sonidos de la Naturaleza, se trata de la voz del sapo partero –Alytes obstetricans – llamando a la hembra; o la voz del sapillo pintojo, o del sapo de espuelas, apunta Joaquín Soler, experto en anfibios.

Cualquiera de estos sapos tiene una voz dulce y la piel rugosa, y detrás la historia de los anfibios, los cantores más antiguos de la Tierra. Parece que hace 300 millones de años evolucionaron de algunos peces pulmonados y sus voces fueron las primeras sobre una tierra en la que sólo había chirridos y zumbidos de insectos.

En sus renacuajos les queda la respiración por branquias y la forma de nadar de los peces, y yo respiro de esos sonidos de la noche que llegan desde el principio; no sabría qué hacer con un verano sin grillos, o sin la voz del sapo repitiendo lo vieja que es la vida, lo viejo que es el mundo.

Mónica Fernández-Aceytuno
ABC, 30-5-1998
aceytuno.com

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