La aquilegia bajo la lluvia

La aquilegia bajo la lluvia

Buenos días, después de tanto tiempo.

Acabo de volver de pasar unos días en mi casa gallega donde todo ha sido un contratiempo tras otro, y entre medias, el poco tiempo que me quedaba mientras iba solventando las cosas, que si la luz, que si la antena, que si el agua, de vez en cuando, aparecía, como en un claro, un segundo libre para fijarme en las cosas.

He ido y he vuelto con la cámara casi sin fotos, algo poco habitual en mí, y peor aún, he vuelto sin palabras, como si la escritura necesitara, por encima de todo, paz.

La sorpresa me la he llevado ahora cuando al regresar he descubierto que había sacado dos fotos bajo la lluvia de la aquilegia, antes de que la pisotearan, y que a pesar de las prisas para que el agua no me estropeara la cámara, ha salido retratada.

Os dejo el artículo que le escribí para el ABC de papel del sábado, y también el último microespacio de la Fundación AQUAE, esta vez sobre el zorro y su amistad con las gallinas y los campos.

Y vosotros, ¿en qué os habéis fijado por mí estos días?

Un fuerte abrazo para todos,

Mónica

LA AQUILEGIA

La aquilegia vino por la caridad del viento. Debieron de llegar volando sus semillas para caer, como una limosna, justo bajo la parra, sobre un suelo más cubierto de plantas que de piedras, donde se parten en verano, las uvas que caen con los aletazos de los mirlos y se abren en dos para que beban el mosto, las mariposas saltacercas. Los pámpanos, todavía están rosados como el vino, y abajo, con las flores de un violeta muy oscuro, y hojas lobuladas, la única aquilegia silvestre que he visto en la aldea. “Voy a hacerle una foto”. Y fui a por la máquina. Se puso a llover. Luego nos fuimos a Madrid. Regresamos a los pocos días. Dije: “Voy a hacerle una foto”. Y se puso a llover. Bueno, pensé, las flores no vuelan. Vino el electricista para una avería. Arreglaba un enchufe de la parra cuando pisoteó bajo la lluvia la aquilegia sin querer. “Las flores no vuelan”. Como vino, se fue.

Mónica Fernández-Aceytuno
ABC, sábado 14-5-2016

Microespacio nº 10 Zorro (Vulpes vulpes)

Cedente: Fundación AQUAE

¿Qué está pasando en la Naturaleza?

Lo que está pasando es que
cuando casi todo era secano
los topillos campestres vivían en los sistemas montañosos.

Hasta que en los años 80
se dejó de esperar el agua del cielo
y aparecieron, con los regadíos,
los topillos,
y sus características explosiones demográficas cada tres o cuatro años.

Entre las especies que controlan esta
superabundancia poblacional,
está el zorro.

Su presencia se ve favorecida si se conserva
esa vegetación que orla los campos y los ríos.

Barrull y Mate cuentan la historia del zorro que atacaba todos los gallineros, menos uno.

Los paisanos estaban intrigados,
¿por qué respetaba el zorro ese gallinero?

Tenía allí su madriguera.

Una suerte para las gallinas y los campos,
es la amistad del zorro.

Mónica Fernández-Aceytuno

Aquilegia / Aceytuno

Aquilegia / Aceytuno

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