Al atardecer, sobre la misma antena, canta un mirlo. Me ha dicho mi hijo que ponga la foto en la que se le ve cantar, porque, aunque no tiene tanta calidad, es la que a él más le gusta.

Pilar López

Al atardecer, sobre la misma antena, canta un mirlo. Me ha dicho mi hijo que ponga la foto en la que se le ve cantar, porque, aunque no tiene tanta calidad, es la que a él más le gusta.

Pilar López

Mirlo cantando al atardecer.

Hoy ha hecho un día casi primaveral. Siempre ocurre a finales de febrero, aunque luego vuelva el frío, o el viento de marzo, pero el mes se despide con unos días de auténtica primavera.

Algunos sucesos me hacen pensar que el invierno toca a su fin.

Todos los días de la semana que acaba de terminar, he observado unos cientos de grullas alimentándose en un sembrado bajo las encinas, cuando iba camino del trabajo, por la autovía de Mérida. A finales de la semana, tan solo quedaban unos veinte o treinta ejemplares, y me han contado que ya no se las oye por la noche llegar al dormidero. Deben haberse ido ya las grullas hacia el norte.

Por su parte, se ven muchas cigüeñas buscando alimento por todas partes, donde pueden, en el suelo duro y seco, helado por las mañanas y resquebrajado por la falta de agua. No ha llovido y no llueve. He observado que algunas están echadas en sus nidos, es posible que ya estén incubando.

Me contaron también que, durante algunas noches, durmieron bajo el mismo porche la hembra de colirrojo tizón y una golondrina que vino para ocupar su nido. Juntas, pero no revueltas, la hembra de colirrojo tizón ocupó un saliente del porche mientras la golondrina se instalaba en su nido.

Una de estas mañanas, cuando despertaba a los niños muy temprano, escuché una abubilla. Emitía su canto sobre una antena de televisión, un canto de dos sílabas, bu, bu. También se escucha por las mañanas el insistente reclamo de los herrerillos y de los carboneros, aquí mismo, en la ciudad, entre las acacias e incluso entre las macetas de la terraza.

Y al atardecer, sobre la misma antena, canta un mirlo.

Me ha dicho mi hijo que ponga la foto en la que se le ve cantar, porque, aunque no tiene tanta calidad, es la que a él más le gusta. Ha dicho que es preciosa y le ha encantado escuchar al mirlo desde la ventana de su habitación.

Tenemos la esperanza de que llueva esta primavera.

Un saludo.

Pilar.

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