8:16 No ha dejado de llover en toda la noche. Y sigue lloviendo. Pero los mirlos cantan bajo la lluvia. Aún así, ayer las pías, esas piedras que se horadan para recolectar el agua, no se habían llenado…

8:16 No ha dejado de llover en toda la noche. Y sigue lloviendo. Pero los mirlos cantan bajo la lluvia. Aún así, ayer las pías, esas piedras que se horadan para recolectar el agua, no se habían llenado…

8:18 …Así que me puse a echarles agua con una manguera, para que pudieran beber los mirlos. De pronto vi que sobre el agua flotaba un alga parecida a la lechuga de mar que hay en las orillas de las playas, y creí que era otra alga, esta vez macroscópica, de las que crecen adheridas a la piedra.

Pero después me di cuenta de que esta alga, vivía dentro de la manguera, que llevaba sin usarse mucho tiempo, y que era allí, en el interior del tubo de plástico, donde invernaba y vive, probablemente, esta alga, alimentándose del agua que queda dentro, y de la tenue y escasísima luz que entra, como por una ventana redonda, al interior oscuro de la manguera.

Feliz día y hasta mañana,

Mónica Fernández-Aceytuno

P.S. En el TABLÓN DE LOS LECTORES, la carta de una lectora que nos informa del autillo que canta cada noche junto a su casa. Y en la fotografía de portada de hoy, la foto de la garganta de los Cuartos, en la comarca de la Vera, al norte de la provincia de Cáceres, que nos envía otro nuevo lector-fotógrafo. GRACIAS. Resulta curioso en esta fotografía, el contraste que se aprecia entre el bosque de ribera, donde me parece ver alisos y abedules con sus brotes violetas, y los tristes y amarillentos sauces llorones del merendero de enfrente.

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