Fugas de tempero

Fugas de tempero

La bajada de temperaturas no será transparente. Se desplazarán por unos días avefrías, lúganos, zarapitos, barnaclas…para colorear el frío.

Lo mejor de enero, las fugas de tempero.

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LAS AVEFRÍAS

Ahora que se han unido ya todos los inviernos, aparecen las avefrías. La tierra se ve toda gris, que es el color del frío, mientras las recién llegadas acuden con prisa al surco labrado por los agricultores, al terrón helado, por fin desmenuzado, abierto como una fruta.

A cierta distancia parecen estas aves otros cuervos, por ese pecho negro que es lo que más se ve de una avefría de lejos. Pero al oír su claro maullido, que es como un lamento por el frío, como la voz de un gato en la noche de invierno, se da uno cuenta de que se trata de avefrías, con su penacho de plumas, su pecho pío, negro y blanco, y sus preciosas plumas irisadas y verdes. No son pájaros migradores, de esos que una mañana de otoño caen a miles, todos juntos, como una cascada, perfilando con su vuelo el tejado de las casas, justo por delante de las ventanas, como si lloviera desde una piñata abierta en el cielo, y que se quedan varios meses. No. Las avefrías protagonizan las fugas de tempero, que son sólo breves huidas de la nieve, y de la tierra endurecida y helada como el cemento.

Si por recordar cómo levantan el vuelo las avefrías, cómo se arremolinan, damos sin pensar una palmada al aire, las avefrías se irán a otro campo, porque no hay forma de explicarle a una avefría que no fue un disparo lo que salió de nuestras manos.

Mónica Fernández-Aceytuno
ABC, 25-10-1999

Avefría en vuelo / Aceytuno

Avefría en vuelo / Aceytuno

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