El oído de los peces

EL OÍDO DE LOS PECES

Esta tarde, después de comer, zarparán de Cádiz dos barcos: el “Cornide de Saavedra” y el “Vizconde de Eza”, el primero mucho más viejo que el otro.

Saldrán al mar cargados de científicos que quieren conocer la firma acústica de cada barco, el ruido que hace en el mar el viejo, y el ruido que hace el nuevo, para calibrarse mutuamente y restarle después su sonido a cada uno cuando interpreten los dibujos de esa ecosonda con la que se ven, sin mojarse, los peces que hay bajo el agua.

Según Pablo Carrera, biólogo pesquero y responsable de la campaña, los bancos de sardinas suelen dar una imagen ovalada y oscura. Las anchoas, en cambio, dan unos cardúmenes que son también ovalados, pero alargados como un plato llano. Y así, entre el lugar, la energía y la forma, se averigua qué especie nada bajo el barco, aunque el principal problema es el oído de los peces que, alertados, pueden dibujar otras cosas.

En el mar, en la tierra y en el aire, no hay movimientos más vigilados que los del hombre: si navega, los peces pintan nubarrones; si camina, los topos se detienen; y todos los pájaros de los sembrados levantan el vuelo con sólo abrir una ventana.

Mónica Fernández-Aceytuno
ABC, 10-2-2002
aceytuno.com

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