abscisión.

f. Separación de dos células o dos porciones orgánicas al deshacerse el estrato que las mantenía unidas.

El hayedo desnudo es morado de yemas y de ramas nuevas. Agustín Santori, jefe de conservación del Parque Nacional de los Picos de Europa, dice que ayer el hayedo estaba violáceo, bajo las nubes, sin hojas.Este año el otoño del haya ha sido muy largo, muy lento. Las hojas doradas parecían no querer caerse –el frío ha llegado tarde- y han aguantado un mes entero sujetas a las ramas hasta que la lluvia y el viento de los últimos días las han forzado. Otros años el otoño duró en el haya sólo una semana.Hay una capa en la base del peciolo de la hoja que se llama “capa de abscisión” donde, por la influencia del frío y las noches largas, se disgrega el “cemento” que une las células y las hojas se separan de la rama. Ya en el suelo, no todas las hojas se descomponen igual. Por ejemplo: las hojas del plátano de paseo, al tener lignina en sus paredes, tardan más en deshacerse y las hojas de las acacias, con la lluvia, se reblandecen antes, según José Alberto Pardos, catedrático de Fisiología Vegetal. Al haya –Fagus silvatica– se le llama “la nodriza del bosque” porque sus hojas vuelven como nutriente al árbol.Pero este año la despedida ha sido tan lenta que cualquiera diría que las hojas del haya no creían en los minerales, ni en la lluvia, ni en la vida, ni en la tierra.

ABC, Octubre 1999
Mónica Fernández-Aceytuno

Haya en Bruselas / Aceytuno

Haya en Bruselas / Aceytuno

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